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lunes, noviembre 27, 2006

El verdadero sentido de la Diversidad. Parte I

Hace rato que he tenido en mente escribir algunas notas sobre la diversidad, tratando de hurgar un poco dentro de la profundidad propia del tema, lo cual debo de reconocer, se antoja como algo complejo. Pues bien, he aquí una serie de artículos sobre la diversidad en el lugar de trabajo. En esta primer parte, daremos una introducción al tema buscando resaltar la importancia de misma.
En las organizaciones globales del mundo moderno, la diversidad es considerada un valor central, dada la creciente tendencia a ocupar trabajadores en todo el mundo y tambien porque se busca atacar una economía heterogénea al integrar un grupo de trabajo tan diverso como los consumidores mismos; dichos empleados provienen entonces de muchas culturas y por ende traerán consigo un gran bagaje de costumbres y prácticas sociales diferentes. Por ello, resulta muy importante, que los empleados no sólo aprendan el concepto de diversidad, sino que lo digieran, lo asimilen y lo hagan parte sus vidas.

El simple hecho de aceptar que alguien pudiera tener ideas diferentes a las nuestras pudiera plantearse como sencillo, pero no lo es. El punto que queremos tratar es precisamente ése: ¿Cuáles serán todas las implicaciones para que yo pueda considerarme una persona que acepta y vive a plenitud la Diversidad?

En su forma más sencilla y quizá la más tangible, se puede decir que la mayoría aceptamos una “diversidad de corto alcance”, pues asumimos que somos capaces de colaborar con personas de distintas razas, sexo, y creencias religiosas por citar algunos ejemplos de factores superficiales. Ahora bien, llevando el tema más a fondo pudiésemos hablar de asimilar una “diversidad de largo alcance” ó de profundidad, cuya práctica nos llevaría a convivir satisfactoriamente con personas de diferentes generaciones, valores y conocimientos, personas que ven el mundo muy diferente a como lo vemos nosotros, personas cuya realidad es muy diferente a la nuestra.

Visto así, agregándole el término realidad, ya no resulta tan sencillo ¿Verdad?. Ahora vean ¿Qué pensarían ustedes de los tema tabú para ciertas culturas? Por ejemplo, ¿podrían realmente ustedes convivir con una persona que practicase el Vudú y la Santería? O, ¿podríamos colaborar con una compañero Taoista del lejano oriente, cuya filosofía de la vida no se parece casi en nada a nuestra forma de vida occidental?

Por ello, aceptar la diversidad, es decir la variedad, esa falta de similitudes, todo lo que no es semejante, toda esa abundancia de cosas distintas a las que estamos acostumbrados, puede y llega a ser complicado. Simplemente, tomemos por ejemplo a la misma cultura en el mismo tiempo, variando solamente el extracto socioeconómico: Personas con una realidad muy diferente simplemente por la abundancia ó carencia de recursos. Cuando se trate de hacerlos convivir, comenzarán a aparecer un sinfín de diferencias entre ambas personas, y tiende a ser complicado el ponerse en los zapatos del otro debido a que la realidad es lo que cada uno conoce, ha vivido y dá por hecho que así es. Pues bien, si a nuestro ejemplo le variamos también la cultura, las diferencias se incrementarán, y en esos casos podriamos hablar de un fenómeno transcultural; como cuando a los agentes de negocios internacionales se les entrena sobre la cultura objetivo para evitar caer descortesías por desconocimiento de lo que en otras latitudes es una realidad y se dá por sentado.

Como mencioné al inicio del artículo, el tema es demasiado rico y extenso. Vamos a cortar hasta aquí dejando, como siempre, el espacio para la reflexión: Honestamente, ¿Qué tan fácil es para ustedes convivir, incluso dentro del nucleo familiar, con personas que tienen "ideas" diferentes a las suyas? En el próximo artículo, estudiaremos la diversidad desde su punto de vista antropológico…
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viernes, noviembre 17, 2006

¿Empleados de Confianza ó Sujetos de Abuso?

¡Ah! que placer brinda que se presente de nuevo la inspiración para volver a escribir y la libertad para hacerlo cuando hay realmente sobre qué reflexionar, acompañado de un buen café caliente ahora que ya viene el invierno. He de confesar que el tema a tratar hoy tiene la intención de despertar a la audiencia y con muchos ánimos de recibir sus valiosas opiniones al respecto.

Hablando sobre el empleo, hace poco que me asaltó la simple idea de considerarme empleado de confianza, quizá en un intento vago por justificar la falta de tiempo para dedicarlo a mis actividades no laborales. Aunado a ello, estoy seguro que en varias ocasiones mas de uno de ustedes ha experimentado esa extraña sensación de sentirse un recurso para la compañia en la que prestan sus servicios a cambio de una remuneración monetaria. Sé que este enfoque es por demás frío y materialista, pero es lo más real que tenemos. Claro, si pensamos en nuestro nivel de compromiso y apego, en la vocación y pasión por lo que hacemos para ganarnos la vida, se le puede dar calidez al pensamiento anterior, pero no sin el riesgo de irse moviendo a un plano más subjetivo y escurridizo por lo intangible que todo ésto llega a ser. En fín, pues siguiendo en ése preciso orden de ideas: ¿Dónde comienzaré a ser Empleado de Confianza? ¿Cuándo dejaré de ser Empleado de Confianza para transformarme en un “Sujeto de Abuso”?

Creo que para dar respuesta a la primera pregunta no hay que buscarle tres pies al gato y si alguna vez se preguntaron como se define a un empleado de confianza, he aqui: La Ley Federal del Trabajo en su Titulo I, Articulo 9o ,menciona que: “La categoría de trabajador de confianza depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto. Son funciones de confianza las de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, cuando tengan carácter general, y las que se relacionen con trabajos personales del patrón dentro de la empresa o establecimiento”. Es decir, que se define a los empleados de confianza en el contexto de sus responsabilidades según la naturaleza e importancia y confidencialidad de sus servicios y su relación con el patrón. Vamos partiendo entonces de una posición más segura, y amén de sonar menos legal, definiré a un empleado de confianza circunstancial, es decir, aquel sobre el cual se asigna alguna responsabilidad de confianza, tal como estar al frente de proyectos vitales para el negocio, pero también se le trata a veces con pocas concesiones, como pudiera ser la inflexibilidad con el horario de trabajo.

Ahora bien, para acuñar la definición de “Sujeto de Abuso”, me he atrevido a usar y elegir la la palabra sujeto por sus connotaciones: Sujeto como persona innominada, sinónimo de individuo, y sujeto como adjetivo por estar expuesto o condicionado a algo, literalmente por estar sometido. Abuso encuadra también perfectamente en este contexto planteado, pues existe el Abuso de Autoridad, que es el que comete un superior al excederse en el ejercicio de sus atribuciones en perjuicio de un inferior. Me pregunto entonces ¿Cuántas veces se producirá el hecho de que tomemos a un Trabajador de Confianza y simplemente por haber sido catalogado como tal, le perjudiquemos a tal grado que llegue a sentirse abusado? Estarán de acuerdo conmigo en que la mayoría de las veces tal abuso va bien disfrazado con cara de urgencias y eventualidades que demandan más no sólo del trabajador sino de la organización entera, y también en el hecho de que es muy grato saber que contamos con personal de confianza, que comprometido y apasionado por su trabajo, es capaz de responder íntegramente a la carga excesiva ó al llamado urgente.

Los dejo entonces con la siguiente conclusión: Para el Gerente Humano, aquél que es capaz de ver en sus empleados algo más que simples recursos, tal detalle nunca debería pasar desapercibido y debiera reconocer que al designar a un empleado de confianza, se compromente también a reconocer el nivel de entrega y a negociar algun grado de concesiones, precisamente en aras de evitar a cualquier costo que se genere la sensación de abuso y predomine la ecuanimidad. De Igual manera, para quienes han sido nominados legalmente bajo contrato como Empleados de Confianza ó para quienes consideren serlo bajo ciertas circunstancias dada la naturaleza de sus obligaciones, la comunicación con el superior deberá basarse precisamente en la confianza, buscando vender bien ese extra tan demandado hoy en día en los entornos ultra-competitivos y buscar el reconocimiento apropiado dentro de la organización. Considero pues que la línea entre la confianza y el abuso es muy delgada y definitivamente será cuestión de percepción en ambos jugadores, por lo que como en muchos otros menesteres, la clave es buscar mantener el balance adecuado…
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