Seguro han oído ese término. Hablando del conocimiento, uno de los detalles que más me asombran, es el nivel de profundidad que alcanza en ocasiones un “pequeño” tópico. Por ésto, vamos hablando hoy un poco sobre el apasionante tema de la Gerencia y una de sus modalidades: el Micromanagement. Precisamente, hoy vigilé muy bien y muy de cerca a quien preparó nuestro cafecito, contándole cuidadosamente cada una de las cucharadas de café, cuidando que el filtro le quede bien colocado para evitar los derrames y los asientos y verificando que la cantidad de de agua depositada sea el correcto; finalmente, le ayudé abriendo la tapa del depósito de agua de la cafetera para que no se le fuera a derramar ni una gota del líquido. Yes, Micromanagement Coffee for me please.
Obviamente, estoy casi seguro que la mayoría se ha quejado del Micromanagement, y aún así habrá quien ni siquiera lo reconozca: ni supervisor, ni supervisado. Me pregunto cuántos supervisados fomentamos el Micromanagement en mayor o menor grado. Es una cuestión muy delicada, que nos debiera merecer mucha atención. Vamos aproximándonos al problema por partes, haciendo supuestos: Primero, todos somos diferentes dentro de un grupo y el Supervisor es único. Esto nos ayuda a entender que no debe aplicarse la misma medicina para diferentes males. Ya no son épocas de remedios todopoderosos de merolicos de feria. Segundo, una tarea del supervisor es identificar las necesidades de gerencia de cada uno de sus supervisados. Esto ha sido ampliamente estudiado y se denota que se debe tener la capacidad de identificar talentos, fortalezas y debilidades. Tercero, debe existir un plan de desarrollo profesional individual. Dependiendo del cuidadoso análisis de las bondades y carencias de cada supervisado, debiera también planearse diligentemente una vereda de desarrollo profesional.
Ya sé.Todo mundo me va a decir que ése es un mundo ideal. Lo es. Y nada nos impide perseguirlo… digo, al menos nos podremos ir acercando, ¿no?. Ahora, si observaron los supuestos anteriores, se habrán dado cuenta que la balanza está cargada hacia la gerencia, pero… un momento: ¿Cuál es nuestro rol? ¿Será pasivo? ¿Será activo?. No me lo van a creer, pero he observado casos en los que nosotros, con conocimiento de causa ó sin el, hacemos que nuestras propias actitudes “profesionales” actúen en nuestra contra y alienten al Micromanager.
Gente, en serio. Aprender a quejarse no tiene mucho mérito y siempre será el camino más fácil. Pero recuerden que la moneda tiene dos caras todo el tiempo, y en el caso del Micromanagement el supervisado, nos guste o no, también tiene vela en el entierro y está prendida. ¿Y el remedio pa’l trapito? Pues ahora si que ni las bolas de cristal ayudan. Sólo me resta invitarlos como siempre a la reflexión: No sean simples víctimas del Micromanagement y eviten aquellas actitudes que fomenten a que su Supervisor lo adopte como estilo dominante con ustedes. Sean parte activa, sean el cambio y demuestren que pueden con el paquete. ¿Alguien que me apruebe y revise si las dos de azucar para mi coffee están bien?.
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lunes, febrero 13, 2006
Fomentando el Micromanagement
Publicadas por Ruhiger Mann a la/s 8:12 a.m. 0 comentarios
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