El simple hecho de aceptar que alguien pudiera tener ideas diferentes a las nuestras pudiera plantearse como sencillo, pero no lo es. El punto que queremos tratar es precisamente ése: ¿Cuáles serán todas las implicaciones para que yo pueda considerarme una persona que acepta y vive a plenitud la Diversidad?
En su forma más sencilla y quizá la más tangible, se puede decir que la mayoría aceptamos una “diversidad de corto alcance”, pues asumimos que somos capaces de colaborar con personas de distintas razas, sexo, y creencias religiosas por citar algunos ejemplos de factores superficiales. Ahora bien, llevando el tema más a fondo pudiésemos hablar de asimilar una “diversidad de largo alcance” ó de profundidad, cuya práctica nos llevaría a convivir satisfactoriamente con personas de diferentes generaciones, valores y conocimientos, personas que ven el mundo muy diferente a como lo vemos nosotros, personas cuya realidad es muy diferente a la nuestra.
Visto así, agregándole el término realidad, ya no resulta tan sencillo ¿Verdad?. Ahora vean ¿Qué pensarían ustedes de los tema tabú para ciertas culturas? Por ejemplo, ¿podrían realmente ustedes convivir con una persona que practicase el Vudú y la Santería? O, ¿podríamos colaborar con una compañero Taoista del lejano oriente, cuya filosofía de la vida no se parece casi en nada a nuestra forma de vida occidental?
Por ello, aceptar la diversidad, es decir la variedad, esa falta de similitudes, todo lo que no es semejante, toda esa abundancia de cosas distintas a las que estamos acostumbrados, puede y llega a ser complicado. Simplemente, tomemos por ejemplo a la misma cultura en el mismo tiempo, variando solamente el extracto socioeconómico: Personas con una realidad muy diferente simplemente por la abundancia ó carencia de recursos. Cuando se trate de hacerlos convivir, comenzarán a aparecer un sinfín de diferencias entre ambas personas, y tiende a ser complicado el ponerse en los zapatos del otro debido a que la realidad es lo que cada uno conoce, ha vivido y dá por hecho que así es. Pues bien, si a nuestro ejemplo le variamos también la cultura, las diferencias se incrementarán, y en esos casos podriamos hablar de un fenómeno transcultural; como cuando a los agentes de negocios internacionales se les entrena sobre la cultura objetivo para evitar caer descortesías por desconocimiento de lo que en otras latitudes es una realidad y se dá por sentado.
Como mencioné al inicio del artículo, el tema es demasiado rico y extenso. Vamos a cortar hasta aquí dejando, como siempre, el espacio para la reflexión: Honestamente, ¿Qué tan fácil es para ustedes convivir, incluso dentro del nucleo familiar, con personas que tienen "ideas" diferentes a las suyas? En el próximo artículo, estudiaremos la diversidad desde su punto de vista antropológico…
